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Epilepsia en perros

¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia es un transtorno crónico del cerebro,  que causa convulsiones repetidas (que pueden describirse con términos como “ataques” o “vueltas graciosas”), y es el trastorno neurológico crónico (a largo plazo) más común en los perros, que afecta a un porcentaje de perros en todo el mundo.

En la mayoría de los casos, la epilepsia es una enfermedad que dura toda la vida. Una convulsión se produce cuando hay una actividad eléctrica anormal en el cerebro que provoca cambios repentinos pero de corta duración en el comportamiento y/o movimiento de un perro.

Algunas razas de perros pueden ser más propensas a la epilepsia que otras y su prevalencia puede ser mayor que la de otras. La epilepsia puede ser hereditaria en algunas familias y los estudios genealógicos han demostrado una base hereditaria para algunos tipos de epilepsia en varias razas.

epilepsia en los perros
epilepsia en los perros

¿Cuáles son las señales de que mi perro puede ser epiléptico?

Su veterinario puede sospechar que su perro tiene epilepsia si tiene al menos dos crisis epilépticas no provocadas con más de 24 horas de diferencia.

Puede ser difícil para los veterinarios distinguir entre las convulsiones y otros problemas de salud, por lo que proporcionarles una descripción completa del evento anormal, o idealmente una grabación en video, puede ayudarles en su diagnóstico.

Las tres características principales de las crisis epilépticas son:

Pérdida del control voluntario, a menudo visto con convulsiones (movimientos de sacudidas o sacudidas y espasmos musculares)

Ataques irregulares que comienzan y terminan muy repentinamente

Ataques que parecen muy similares cada vez y tienen un patrón clínico repetitivo.

¿Existen diferentes tipos de convulsiones?

Existen varios tipos de crisis epilépticas, pero la forma en que afectan a un perro puede ser diferente a la forma en que afectan a otro.

Algunos perros tienen más de un tipo de convulsiones, y no todas las convulsiones implican que sea epilépticas.

La mayoría de los ataques epilépticos suelen ocurrir de forma repentina y sin previo aviso, duran poco tiempo (a menudo sólo unos pocos segundos o minutos) y se detienen por sí solos.

Los nombres de las convulsiones utilizadas aquí describen lo que sucede durante el ataque epiléptico.

1. Convulsiones focales

Éstos se gestionan en una mitad del cerebro y dentro de una región en particular. El como se presentan estos tipos de convulsiones depende del lugar del cerebro donde comenzó la actividad eléctrica anormal y de la función de esa parte del cerebro. Las crisis epilépticas focales pueden presentarse como:

  • Movimientos episódicos (signos “motores”), por ejemplo, espasmos faciales, parpadeos rítmicos, sacudidas de cabeza o contracciones musculares repetidas de una extremidad.
  • Signos autonómicos (que surgen del sistema nervioso autónomo), por ejemplo, salivación excesiva, vómitos, pupilas dilatadas.
  • Cambios de comportamiento (cambios en el comportamiento del perro), por ejemplo, inquietud, ansiedad, búsqueda de atención, comportamiento de miedo inexplicable.

2. Convulsiones generalizadas

Estos ocurren dentro de ambos lados del cerebro.  Las convulsiones generalizadas pueden ocurrir solas o pueden comenzar como una convulsión focal y evolucionar hacia una convulsión generalizada.

En la mayoría de los casos de convulsiones generalizadas, el perro pierde el conocimiento y puede sufrir salivación, micción y defecación.

El movimiento motor ocurre en ambos lados del cuerpo. Los aspectos de las convulsiones generalizadas se denominan a menudos tónicos, clónicos, tónico-clónicos y mioclónicos.

Vamos a definir éstos términos a continuación:

Tónico:

Aumento de la contracción muscular (rigidez) que dura de segundos a minutos.

Clónica:

Contracciones musculares rápidas y rítmicas involuntarias (sacudidas)

Tonico-Clonicos:

Una secuencia de una fase tónica seguida de una fase clónica

Mioclónica:

Sacudidas esporádicas generalmente en ambos lados del cuerpo

Las convulsiones generalizadas también pueden ser no convulsivas, como las convulsiones atónicas (también llamadas ataques de caída), que provocan una pérdida súbita y general del tono muscular que suele provocar el colapso del perro.

3. Convulsión focal que evoluciona hacia una convulsión generalizada

Esto es cuando una convulsión generalizada sigue a una convulsión focal. Este es el tipo de convulsión más común que se observa en los perros.  El ataque focal es a menudo muy corto (pocos segundos a minutos) y la generalización secundaria sigue rápidamente.

La crisis epiléptica focal puede ser difícil de detectar debido a su breve naturaleza y es importante que le cuente a su veterinario lo que sucedió antes de que comenzaran las convulsiones, para ayudarle a determinar qué tipo de crisis está sufriendo su perro. 

¿Qué causa la epilepsia?

Un número de diferentes enfermedades subyacentes y otros factores pueden causar convulsiones que conducen a la epilepsia.

Por regla general, la epilepsia se puede dividir como estructural (donde una causa subyacente puede ser identificada en el cerebro) o idiopática (donde no se puede identificar una causa subyacente, y a menudo se presume una predisposición genética o se desconoce la causa).

1. Epilepsia idiopática

La epilepsia idiopática suele afectar a perros jóvenes y de mediana edad (de 6 meses a 6 años) en los que no se puede encontrar ninguna causa subyacente de convulsiones repetidas.

Con frecuencia se supone que la epilepsia idiopática se debe a una combinación de factores genéticos y ambientales.

Para obtener un diagnóstico de la epilepsia idiopática, primero se deben descartar las causas conocidas, como ciertas enfermedades. El diagnóstico debe basarse en la historia clínica de su perro, un examen neurológico y pruebas de laboratorio (sangre y/u orina).

El veterinario puede recomendar evaluaciones adicionales, como la obtención de imágenes del cerebro mediante resonancia magnética y el análisis del líquido cefalorraquídeo de su perro, para detectar anomalías que podrían estar causando las convulsiones.

2. Epilepsia estructural

En otros perros que experimentan convulsiones, se puede encontrar una causa subyacente en el cerebro.

Esto incluye problemas con el suministro de sangre, incluyendo obstrucciones, así como sangrado, inflamación, infección, trauma, problemas de desarrollo, tumores cerebrales y enfermedades cerebrales degenerativas.

Estas anormalidades pueden ser confirmadas ya por análisis de líquido cefalorraquídeo. Además de estas causas estructurales, los trastornos metabólicos del cerebro pueden provocar un cambio en su estructura y degeneración neuronal.

Por ejemplo, la enfermedad de Lafora (que afecta a algunos perros salchichas, perros sabuesos y sabuesos de pelo enano) es causada por un defecto genético que conduce a una afección llamada de almacenamiento (donde una sustancia tóxica se acumula en las células), cambiando la estructura del cerebro y provocando convulsiones.

3. Convulsiones reactivas

Una convulsión reactiva generalmente ocurre en respuesta a un problema temporal en la función cerebral, que puede ser el resultado de cambios metabólicos o envenenamiento, que es reversible cuando se corrige la causa o perturbación.

¿Qué debo hacer si mi perro tiene una convulsión?

Es importante que mantenga la calma. La mayoría de las convulsiones son breves y los perros no suelen ser conscientes de ellas. 

No es probable que los perros afectados sufran durante la convulsión, aunque parezcan violentos. Asegúrese de que usted y su mascota permanezcan seguros moviendo cualquier mueble fuera del camino para que su mascota no se lastime a sí misma. 

Bajo ninguna circunstancia debe poner nada en la boca de su mascota, incluyendo sus manos.

Su veterinario puede prescribir un “medicamento de emergencia” para reducir la duración de un episodio epiléptico.

La mayoría de las convulsiones sólo duran poco tiempo, pero es una buena idea calcular el tiempo de las convulsiones para estar seguro de su duración. Es muy útil observar cuidadosamente la convulsión.

En particular, ¿cuáles fueron las primeras señales? ¿Se afectó primero un lado del cuerpo? ¿Qué tipo de movimientos exhibió su perro, por ejemplo, remar, sacudir, masticar o morder?

Los registros de estas observaciones junto con su diario de convulsiones serán información muy útil para su veterinario.

La frecuencia con la que un perro con epilepsia experimenta convulsiones puede variar enormemente entre perros y a lo largo de la vida de un perro en particular.

Es importante que registre la frecuencia con la que su perro tiene convulsiones para hacer un seguimiento de la eficacia de su tratamiento, de modo que su veterinario pueda alterar su tratamiento si es necesario.

Algunos perros experimentan convulsiones muy juntas en el tiempo (por ejemplo, más de una vez al día), convulsiones que son muy largas, o convulsiones que conducen inmediatamente a más convulsiones, que no vuelven a la normalidad entre ellas.

Estos tipos de convulsiones suponen un riesgo particularmente alto para la salud de su perro, pueden ser potencialmente mortales y una emergencia, de pueden catalogar asi:

1. Convulsiones en racimo

Una convulsión en racimo ocurre cuando un perro tiene dos o más convulsiones en un período de 24 horas. Las convulsiones en racimo se producen en alrededor de un tercio a tres cuartas partes de los perros con epilepsia idiopática.

Algunas razas de perros pueden estar más predispuestas a las convulsiones en racimo, como el pastor alemán, el Border Collie, los Boxer, el Cavalier King Charles Spaniels, el Staffordshire Bull Terrier y el Labrador Retriever. Si su perro tiene convulsiones en racimo, su veterinario puede recetarle medicamentos de emergencia para uso doméstico.

Estos medicamentos se administran si se produce una convulsión en racimo, para tratar de detener la convulsión y prevenir que ocurran más. Nunca debe intentar poner nada en la boca de su perro, incluyendo sus manos durante una convulsión.

Aunque las convulsiones en racimo se pueden tratar en casa con medicación, como el diazepam rectal o la terapia de pulso con levetiracetam, también debe ponerse en contacto con su veterinario para obtener más consejos y/o cambios en el tratamiento para intentar evitar que se produzcan en el futuro.

2. Estado epiléptico

El estado epiléptico se clasifica como  un ataque que dura más de 5 minutos, o  cuando ocurren dos o más ataques epilépticos individuales, entre los cuales el perro no regresa a la “normalidad” y recupera el conocimiento completo.

El tratamiento inmediato es necesario porque el estado epiléptico puede causar daño neurológico permanente o incluso la muerte.

Si el estado epiléptico se presenta en su perro, póngase en contacto inmediatamente con su veterinario para recibir tratamiento de emergencia.

El tratamiento de emergencia incluye la administración por parte del veterinario de altas dosis de medicamentos que intentan detener la convulsión y minimizar el daño al cerebro y al cuerpo de su perro.

Aunque las convulsiones son dolorosas de presenciar, siempre debe tratar de mantener la calma cuando comienza una convulsión y cuánto tiempo dura, para que sepa si una convulsión está durando mucho tiempo, y esté preparado para contactar a su veterinario si se produce un estado epiléptico.

¿Qué puede desencadenar la epilepsia de mi perro?

Algunos perros pueden parecer tener “desencadenantes” que conducen a una convulsión, mientras que otros no. Los desencadenantes identificables pueden variar de un perro a otro. En las personas con epilepsia, los desencadenantes comunes incluyen el cansancio y la falta de sueño, el estrés y no tomar medicamentos.

El estrés es un factor desencadenante comúnmente reportado por los dueños de perros, y puede ser causado por una variedad de situaciones que incluyen cambios en el ambiente, cambios en la rutina, paseos en automóvil, tormentas eléctricas y visitas al veterinario para nombrar algunos.

Otros propietarios informan que ciertos alimentos o medicamentos parecen desencadenar convulsiones en su perro. Llevar un diario de las convulsiones puede ayudar a identificar los factores desencadenantes en su perro.

¿Qué opciones de tratamiento están disponibles y se puede curar la epilepsia?

En la mayoría de los casos, la epilepsia en los perros no se puede curar. Mantener un estado libre de convulsiones sin causar efectos secundarios inaceptables es el objetivo final de la terapia con medicamentos antiepilépticos.

Este equilibrio se consigue en el 15-30% de los perros. El objetivo del tratamiento médico es, por lo tanto, mejorar la calidad de vida de su perro minimizando la frecuencia y la gravedad de los ataques.  Además, los medicamentos elegidos para esto no deben causar efectos secundarios graves. 

Si su veterinario le recomienda comenzar la terapia con fármacos anti epilépticos, asegúrese de que lo hable a fondo para que entienda la importancia de este tratamiento y por qué es necesario.

Su veterinario podrá ayudarlo con este tratamiento, y se deben organizar controles regulares de salud para que ambos puedan controlar los efectos adversos de la epilepsia idiopática o de la medicación.

Una vez iniciado, el tratamiento, continúa indefinidamente, en la mayoría de los casos durante el resto de la vida de su perro, con controles periódicos de salud y análisis de sangre para garantizar la dosis correcta del fármaco, la eficacia del tratamiento y los efectos secundarios mínimos relacionados con el tratamiento.

Su veterinario podrá aconsejarle qué fármaco antiepiléptico es el más adecuado para tratar la epilepsia de su perro. Los factores que pueden influir en la decisión de su veterinario pueden incluir el tipo de convulsiones que experimenta su perro, la frecuencia con la que se producen y si tiene algún problema con sus riñones o hígado.

Los primeros medicamentos que su veterinario puede prescribir legalmente para tratar la epilepsia de su perro en la UE son Imepitoína o Fenobarbital.